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2ª EDICIÓN DE “UN VERANO EN SAINT-MALO” YA DISPONIBLE

¿Quieres conocer un poco sobre mi novela? ¿de qué trata? ¿quién es el personaje principal? ¿qué le ocurre a este?

ATENTO A ESTE VÍDEO:

REVISTA “Entre Lusco y Fusco”

Hoy sale a la luz el volumen 0 de esta revista de terror y misterio en la que he tenido el placer de colaborar. He participado con el relato de misterio “Un número de teléfono, una foto y una joya” que espero que os guste.

Para leerlo solo tenéis que descargar la revista (QUE ES GRATUITA) en LEKTU. Os dejo el enlace a continuación:

PINCHA AQUÍ PARA DESCARGA

CONCURSO DE RELATOS

“UN VERANO EN SAINT-MALO”

Fueron muchas las actividades que realicé para el DÍA DEL LIBRO, una de ellas fue la de presentar mi novela ante todos los alumnos de 1º de Bachillerato del instituto “Los Albares” de Cieza (Murcia); hablar de mi novela con lectores tan jóvenes es siempre muy motivador, ¡y en esta ocasión no podía ser menos!

Estuvimos charlando sobre el proceso de escritura de “Un verano en Saint-Malo” y mi experiencia como escritora; también les mostré vídeos y fotos relacionados con la obra. Además, me hicieron muchas preguntas interesantes que muy gustosamente contesté. Todos los alumnos acabaron con la sensación de querer saber más de esta historia de misterio y de grandes emociones, y sé que muchos se animaron a hacerse con ella tras ese día.

Para terminar, les propuse un reto: crear un relato breve con un final diferente al de mi novela. Para ello, tenía que ponerles en situación y les leí la introducción, en donde la protagonista se encuentra con el cadáver de un conocido en un ascensor (os la podéis descargar a continuación):


El vencedor sería galardonado con el libro de “Un verano en Saint-Malo” incluyendo la dedicatoria de la autora, que soy yo 😉

Fueron numerosos los valientes que escribieron un final alternativo y tras darle muchas vueltas (lo tuve bastante complicado pues el nivel era muy alto) tengo que dar la enhorabuena a Pilar López García de 1º A, le felicito por su buen trabajo, su tiempo y originalidad. Un relato con un final abierto y con el que te quedas con las ganas de saber más, ¡me encanta!

Pilar, espero que disfrutes de tu premio y ya leerás que el final -y toda la historia en general- es un tanto diferente a lo que has escrito…

Os dejo a continuación el relato ganador:

FINAL ALTERNATIVO DE “UN VERANO EN SAINT-MALO”

No recuerdo nada más.

Mi hermana me explicó luego que caí inconsciente en el rellano.

Cuando desperté, habían pasado varias horas. No pudo ir a trabajar.

Me propuso quedarme unos días en su casa. Me encontraba totalmente en estado de shock.

Durante los días posteriores, la policía se dedicó a realizar interrogatorios en cada rellano.

¿Porque tenía que ser alguien del edificio y no una persona ajena?, es lo primero que me pregunté.

Pronto mi hermana me informó del porqué.

En la cámara de salida, por la puerta central del edificio, se había grabado a un hombre saliendo del ascensor con gabardina y sombrero al que no se le veía la cara. Justo ese día y justo en el viaje que tomó en el ascensor la víctima.

En el vídeo no se podía reconocer quién era pero sí visualizaron un llavero que le colgaba del bolsillo donde se podía observar que era de una de las llaves del edificio. Por tanto el sospechoso era propietario de una de las viviendas.

El edificio estaba compuesto por diez pisos. Un piso por rellano.

El primero y el segundo piso se encontraban deshabitados. Los inquilinos del quinto piso se encontraban de viaje. En el sexto vivían dos personas mayores prácticamente imposibilitadas, y la mujer soltera, que vivía con una niña en el octavo piso, se había grabado saliendo del edificio una hora antes para llevar a su hija a clases y no había vuelto a entrar.

Por tanto la investigación se centraba en los pisos restantes.

Los del tercer piso, en el cual residía una pareja de recién casados, los cuales declararon que se encontraban a esa hora en casa ordenando la compra que habían realizado horas antes.

En el cuarto piso residía un hombre de 35 años, soltero, que declaró que estaba estudiando unos planos que tenía que entregar al día siguiente en el trabajo.

En el séptimo piso vivía un matrimonio con dos hijos adolescentes. En ese momento sólo se encontraba en el domicilio la hija de 15 años viendo la tele, según declaró.

El noveno piso, una pareja de ancianos jugaban al parchís, según declararon.

Y el décimo piso, en el que residía mi hermana, mi sobrina Irene y mi cuñado, el cual se encontraba de viaje de negocios.

Alex, que así se llamaba mi cuñado, era un tipo que se dedicaba al comercio. Viajaba mucho, y mi hermana a veces necesitaba ayuda con Irene. Era entonces cuando recurría a mí que solía tener las tardes libres.

Luca, que así se llamaba la víctima, descubrieron que pertenecía a una banda criminal de tráfico de drogas y se dedicaba a vigilar y cobrarse las cuentas pendientes de quien no cumplía.

¿Pero quién de todos ellos podía estar metido en un asunto tan turbio?, me iba a explotar la cabeza.

Nadie hablaba con nadie. Cada uno se encontraba sin salir prácticamente de sus casas.

—Luna, ¿crees que estamos en peligro? —le pregunté a mi hermana con la cara fijada en la ventana mientras me tomaba un té en el sillón.

—No te preocupes, Valeria, tenemos el edificio repleto de policías. Debes tranquilizarte, ha sido un shock muy grande para ti.

No contesté. Tampoco desvié la mirada de la ventana. Me quedé allí sentada pensando en la cara de ese hombre.

Lo había visto antes. Un día cenando con mi hermana y mi cuñado en un restaurante del centro y luego, más tarde, en la obra de teatro a la que fuimos. Pensaba que era una coincidencia, ahora veo que no. Algo pasaba. ¿Porque nos perseguía a nosotros? ¿Era una casualidad?

Cuando la policía realizó los interrogatorios, descubrieron una serie de pruebas relevantes.

Gotas de sangre en el rellano de la puerta del cuarto piso, que el hijo del matrimonio del séptimo piso trapicheaba con drogas y que el chico del tercero había tenido antecedentes hace algunos años.

Pero yo sabía que nada de eso tenía que ver. Este hombre nos vigilaba a nosotros y tenía que descubrir el porqué. Tenía miedo de lo que pudiera encontrar, pero en cuanto mi hermana salió de casa con la niña al supermercado me puse manos a la obra.

Mientras tanto, la policía detuvo a Nicolás, el chico soltero del cuarto piso. Alegaron que las gotas de sangre que iban hacia su puerta tenía el ADN de la víctima y que no tenía coartada segura. Las versiones, que hizo en dos ocasiones, habían diferido en ciertos puntos. Pero además, el ADN posterior encontrado también en la cerradura de su casa era una prueba considerada irrefutable.

Me dispuse rápidamente a registrar la habitación de mi hermana, el despacho de mi cuñado, como impulsada por un presentimiento que me asustaba, y allí lo encontré…

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